lunes, 6 de febrero de 2012

El primer día.



8 de agosto de 2009: el primer correo que me mandó. Sus primeras palabras de amor hacia mí. Sí, lo recuerdo muy bien ese día. Estaba feliz y asustada a la vez. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos, que no hablábamos, y él quería quedar conmigo, salir de copas y hablar. ¿De qué quería hablar conmigo? ¿Qué es eso tan importante que me tenía qué decir? No sé, no me atreví a contestarle. No sé si quería quedar con él. Estaba confusa.

13 de agosto de 2009: otro correo suyo. Estaba preocupado porque no le contestaba. Pero, ese mismo día, no pudo aguantar y me lo dijo, me dijo: te quiero. Me quede en estado de shock, no me creía esas dos palabras, ocho letras.

18 de agosto de 2009: y más correos. A pesado no le ganaba nadie. Seguía con la preocupación. No sabía nada de mí. Normal, estuve desconectada durante ese tiempo porque me fui de vacaciones.

23 de agosto de 2009: un poema. Esta vez no me mandó un correo preguntando qué es de mí, dónde estoy. Sino que me envió un poema preciosísimo. Era algo así: "Le pondré nombre a cada uno de tus besos, a cada caricia, a cada palabra, a cada mirada, así no podré olvidarte, aunque te vayas y no recuerde tu amor."

25 de agosto de 2009: declaración. Él se me estaba declarando, y yo le corté. No quería que me lo dijera, no quería que de su boca salieran esas dos palabras. Así que me desconecte del chat. Y él, no se quiso quedar con la palabra en la boca, y me mandó un correo. Un correo que, de verdad, se merece un aplauso. Se explicaba tan bien, que daban ganas de intentarlo, de ¿por qué no? Pero yo seguía con esa inseguridad. Así que le contesté, le dije que no me creía nada, que parase de vacilar. Tuvimos una gran bronca. Parecía que decía la verdad, pero había algo dentro de mí que me decía que no me fiara de él.

No hay comentarios:

Publicar un comentario