miércoles, 29 de febrero de 2012

Hoy es el día.

Estuvimos hablando por el chat del Tuenti hasta los amaneceres, y es que me encantaba hablar con él. Pasaba una y otra noche en vela, sin poder dormir porque me entretenía con sus historias... creo que estaba enamorada. Decidimos poner fecha para vernos. Mañana, mañana íbamos a quedar. A las seis en su casa. ¡POR FIN! Por fin decidimos quedar. Pensaba que nunca iba a llegar este día.

Era ya la mañana del día siguiente y yo estaba super nerviosa, no sabía cómo era su voz, no sabía si cuando le viera lanzarme o esperar a que se lanzara él pero, una llamada cambio todo. Era mi amiga, mi mejor amiga, me llamaba para decirme que él no podía quedar... que sus padres le habían castigado. ¿CÓMOOOOOOOO? Llamó a mi amiga, sí... ¿y por qué no me llamó a mí personalmente?

En ese instante, no sabía como reaccionar, si llorar o reír... opté por lo primero, porque sabía que lo nuestro era imposible. Que ninguno ponía nada de nuestra parte.

Él me mando mensajes privados pidiéndome perdón. Pero yo dejé de hablarle, pasaba de discutir.

Pasaron los días, semanas, meses... y, y me enamoré de su mejor amigo.

jueves, 9 de febrero de 2012

Vergüenza.




¿Por qué no me saluda en el instituto? ¿Por qué no quiere hablar conmigo delante de nuestros amigos? Vergüenza, sí señores, ese sentimiento de timidez que una persona siente ante determinadas situaciones y que le impide hacer o decir una cosa. Ese sentimiento lo tenemos todos cuando nos enamoramos de alguien pero, ¿dura siempre? De momento parece que sí. Era octubre y él seguía insistiendo en que saliéramos juntos a tomar algo. Pero sólo quería hablar conmigo fuera del instituto, ¿por qué?

En el instituto era más fácil vernos, ya que los fines de semana teníamos otros planes y no podíamos quedar. Pero él no quería, y eso era porque estaba acomplejado. Él no era el chico perfecto del instituto, era más bien todo lo contrario. Pero, si para él yo le parecía la mejor, ¿por qué no quería que le vieran conmigo? Que extraño todo. Hablé con él y simplemente me dijo que tenía vergüenza de si mismo, que no era yo la causa. Que le gustaría que le vieran conmigo, sí. Pero que prefería que estuviéramos juntos en un bar o en un cine. Joder, tonto no es, en un cine. Se supone que quería ir despacio, y es el primero que va a saco. No le entiendo.

Pasaron los meses, seguíamos sin quedar.

Un 14 de febrero le dije de quedar, pero él no podía. Justamente le operaron de una cosa muy grave. Siguieron pasando los días, semanas, meses... AÑOS. Llegó un punto en el que ya no sabía que pensar, ¿me quiere o no me quiere? ¿está jugando con mis sentimientos o yo con los suyos? Estaba confusa.

martes, 7 de febrero de 2012

Después de un mes...




Después de un mes intentando resolver mis dudas, él me volvió a hablar, me volvió a preguntar que si quería tener una cita con él. Yo pensaba que estaba preparada para decirle "sí", pero le dije que no, que no quería saber nada de él. - ¿Eres tonta? - pensé. ¿Cómo pude dejar escapar esa oportunidad? A mí me gustaba, o eso creía yo.

Minutos después, me mandó un correo. Decía: "Me ha dolido un poco eso que me has dicho, pero una persona que pide algo tiene que estar preparada para cuando le dicen que si como para cuando le dicen que no. Como ya te he dicho, mi opinión ya la sabes, estoy dispuesto a estar contigo y en cualquier caso de que tu no quieras me dolerá, pero lo terminaré aceptando. Pero antes de eso, quiere que vuelvas a pensar en tu decisión, y no quiero que estés conmigo por estar, si no hay un sentimiento aun pequeño que sea, pero que haya alguno. No quiero tampoco que estés conmigo por pena o porque te deje en paz. Quiero que estés conmigo, confiando en mí y en nosotros, y que cualquier cosa que diga la gente no nos afecte. Tu ya sabes que te quiero y que no he cambiado, solo que soy un poco más viejo, pero nada más. No tendré los ojos azules, el pelo rubio y no seré más guays que otros, soy como soy y no puedo cambiar. Te pido que te lo pienses, y no te sientas mal por cualquier decisión. Te quiero."

Yo quería, quería intentarlo, pero no sé, mi corazón me decía que sí, pero mi cabeza, que no.

lunes, 6 de febrero de 2012

El primer día.



8 de agosto de 2009: el primer correo que me mandó. Sus primeras palabras de amor hacia mí. Sí, lo recuerdo muy bien ese día. Estaba feliz y asustada a la vez. Hacía mucho tiempo que no nos veíamos, que no hablábamos, y él quería quedar conmigo, salir de copas y hablar. ¿De qué quería hablar conmigo? ¿Qué es eso tan importante que me tenía qué decir? No sé, no me atreví a contestarle. No sé si quería quedar con él. Estaba confusa.

13 de agosto de 2009: otro correo suyo. Estaba preocupado porque no le contestaba. Pero, ese mismo día, no pudo aguantar y me lo dijo, me dijo: te quiero. Me quede en estado de shock, no me creía esas dos palabras, ocho letras.

18 de agosto de 2009: y más correos. A pesado no le ganaba nadie. Seguía con la preocupación. No sabía nada de mí. Normal, estuve desconectada durante ese tiempo porque me fui de vacaciones.

23 de agosto de 2009: un poema. Esta vez no me mandó un correo preguntando qué es de mí, dónde estoy. Sino que me envió un poema preciosísimo. Era algo así: "Le pondré nombre a cada uno de tus besos, a cada caricia, a cada palabra, a cada mirada, así no podré olvidarte, aunque te vayas y no recuerde tu amor."

25 de agosto de 2009: declaración. Él se me estaba declarando, y yo le corté. No quería que me lo dijera, no quería que de su boca salieran esas dos palabras. Así que me desconecte del chat. Y él, no se quiso quedar con la palabra en la boca, y me mandó un correo. Un correo que, de verdad, se merece un aplauso. Se explicaba tan bien, que daban ganas de intentarlo, de ¿por qué no? Pero yo seguía con esa inseguridad. Así que le contesté, le dije que no me creía nada, que parase de vacilar. Tuvimos una gran bronca. Parecía que decía la verdad, pero había algo dentro de mí que me decía que no me fiara de él.